Foto: Javier Rodríguez Barrera

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Museo Museo Nacional del Romanticismo
Inventario CE9085
Clasificación Genérica Fotografía
Objeto/Documento Daguerrotipo
Autor/a Beckers & Piard
Título [Retrato post-mortem de niño]
Materia/Soporte Placa: Cobre
Plata [Lámina en superficie]
Imagen final: Pigmento
Marco: Cobre
Espaciador: Cobre
Estuche: Piel
Seda
Metal [Aplicaciones metálicas en el cierre y bisagras]
Vidrio [de protección]
Técnica Fotografía: Daguerrotipia
Imagen final: Iluminación
Espaciador: Troquelado
Estuche: Gofrado
Terciopelo
Dimensiones Estuche: Altura = 9 cm; Anchura = 8 cm; Profundidad = 1,50 cm
Placa: Altura = 60 mm; Anchura = 72 mm
Características Técnicas Formato = Sexto de placa
Descripción Retrato post-mortem de niño apoyado en una almohada y tapado con una sábana gris, dejando ver parte de la camisa blanca. Está iluminado e inserto en un estuche de piel. La tapa presenta un ave picoteando uvas de una rama de parra, y por la parte trasera motivos decorativos de cintas. La parte interna de la tapa está decorada con terciopelo granate con una cenefa de motivos geométricos y vegetales y en el centro un águila de cuyo pico salen dos filacterias, la superior con la inscripción "BECKERS & PIARD" y la inferior con "201 BROADWAY NEW YORK". La otra parte protege la imagen con un vidrio y la ventana, oval, es dorada y con perímetro exterior de cenefa vegetal. Cierre con dos ganchos.
Alexander Beckers (¿-1905) fue un pionero de la fotografía en Estados Unidos. Aprendió con Frederick Langenheim en 1842 y dos años más tarde se independizó, realizando los primeros daguerrotipos de placa entera de Nueva York. En 1849 se asoció con Victor Piard (1825-1901), instalando su estudio en el número 201 de la calle Broadway de Nueva York, donde se realizó el daguerrotipo que nos ocupa. Posteriormente, en 1853 se mudaron al número 264 de la misma calle y en 1856 al número 261.
Los avances médicos y farmacológicos del siglo XIX unidos a los incipientes hábitos higiénicos hicieron que la mortalidad infantil descendiera, no de forma significativa, pero sí alentadora. De este modo, perder un hijo se tornaba aún más doloroso, ante la expectativa de que pueda superar con éxito los difíciles primeros años de vida. El retrato infantil post-mortem se convirtió así en un testigo del amor y afecto que profesaban los progenitores a sus hijos, y una forma de recordarlo y tenerlo siempre consigo. En el caso que nos ocupa, el niño está acostado, como dormido en un dulce sueño. Contribuye a esa sensación serena la iluminación del retrato mediante suaves toques de pigmento en los labios y las mejillas sonrojadas.
El Museo del Romanticismo conserva otro daguerrotipo, probablemente también americano, con un retrato post-mortem de un niño (inv. CE9086). Como en este caso, el niño parece profundamente dormido. Existió también la costumbre de fotografiar a los niños en brazos de sus seres queridos. A este respecto podemos señalar otro ejemplar conservado en la colección del Museo, en el que una nodriza sujeta en su regazo el cuerpo sin vida de un niño al que muy probablemente se encargaba de cuidar (inv. CE30038).
Iconografia Retrato infantil; Elemento vegetal; Ave
Datación 1849-1853
Contexto Cultural/Estilo Edad Contemporánea
Romanticismo
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