Foto: Rebeca García Merino

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Museo Museo del Greco
Inventario CE00016
Objeto/Documento Cuadro
Autor/a El Greco (Lugar de nacimiento: Creta, 1541 - Lugar de defunción: Toledo, 07/04/1614)
Título Retrato de Diego de Covarrubias y Leiva
Materia/Soporte Lienzo: Tela
Marco: Madera
Dimensiones Lienzo: Altura = 68 cm; Anchura = 57 cm
Marco: Altura = 82,20 cm; Anchura = 70,30 cm; Profundidad = 6 cm
Descripción Una de las aportaciones más notables del Greco fue la producción de retratos mezclando las influencias venecianas, tras su aprendizaje italiano en Venecia y Roma, con las suntuosas modas de la corte española. Sin duda, los ejemplares más característicos serán los retratos de medio cuerpo o de busto, representados sobre un fondo indefinido. Destaca sobre todo la expresión de vivacidad y serenidad contenida de Diego de Covarrubias que, al igual que su hermano Antonio, poseía una sólida formación y ocupó altos cargos en la jerarquía eclesiástica.

El Greco no le conoció en vida, ya que morirá meses antes de su llegada a Toledo, pero se inspiró en el retrato mucho más frío que había hecho antes Alonso Sánchez Coello, que se conserva también en la colección del museo.

Diego de Covarrubias fue una figura intelectual de primer orden que obtuvo muchos cargos en vida: arzobispo de Santo Domingo, obispo de Ciudad Rodrigo y de Segovia, oidor de la Chancillería de Granada y presidente del Consejo de Castilla. Estuvo muy relacionado con la Universidad de Salamanca en la que estableció unos Estatutos, pues fue alumno y profesor en ella, aparte de colegial y rector del Colegio Mayor de Oviedo, al que donaría su biblioteca.


La ausencia femenina en la jerarquía eclesiástica ha sido una constante a lo largo de la historia y por tanto en las representaciones artísticas del momento. Las mujeres han sido apartadas de los altos cargos de la Iglesia desde su inicio, quizá debido a la tradición de que los continuadores del mensaje de Jesús fueron los doce apóstoles. A pesar de esta notoria ausencia, hay ejemplos de mujeres que profesaban la misma religión, dignos de mencionar y que reflejan esta sempiterna lucha: la abadesa del Monasterio de Santa María Real de Las Huelgas, llegó a disfrutar en el siglo XII de una autonomía y un poder tan elevado que sólo dependía del papa para tomar decisiones. Otro centro importante del mismo periodo fue el Real Monasterio de Santa María de Sigena en Aragón, mandado construir por Sancha de Castilla como institución destinada a religiosas hospitalarias procedentes de los linajes de ricos hombres aragoneses. O como curiosidad y mucho antes de la creación de estos monasterios, destaca la leyenda de la papisa Juana, la supuesta mujer que ejerció el papado católico ocultando su identidad sexual. El pontificado de la papisa se suele situar entre 855 y 857, es decir, el que, según la lista oficial de papas, correspondió a Benedicto III, en el momento de la usurpación de Anastasio el Bibliotecario. Otras versiones afirman que el propio Benedicto III fue la mujer disfrazada y otras dicen que el período fue entre 872 y 882, es decir, el del papa Juan VIII.

Luis Alberto Pérez Velarde
Datación 1600[ca]
Contexto Cultural/Estilo Manierismo
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Foto: Rebeca García Merino

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Foto: Miguel Ángel Otero Ibáñez

Foto: Antonio Pareja

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