Foto: Alberto Rivas Rodríguez

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Museo Museo Arqueológico Nacional
Inventario 1999/99/133
Clasificación Genérica Cerámica
Objeto/Documento Sítula
Autor/a Grupo de la Sítula de Dublín
Conjunto Vasos griegos 3D; Vasos Magna Grecia 3D
Materia/Soporte Arcilla
Desgrasante cerámico
Barniz antiguo
Técnica Figuras rojas
A torno
Cocción mixta
Barnizado
Dimensiones Altura = 26,30 cm; Boca = 21,90 cm; Pie = 12,50 cm
Descripción En esta sítula, vaso ritual propio del ámbito dionisíaco, y bajo una frondosa pérgola cargada de enormes racimos, hojas y zarcillos de vid se sitúan tres simposiastas recostados en un único lecho. A la derecha, Dioniso de largos cabellos, identificado por su atributo característico, el nártex, sostiene en su mano derecha la granada, el fruto de la inmortalidad. Junto al dios, está sentado Hermes, con el caduceo en una mano y el cántaro, el vaso heroizador característico del ritual dionisíaco, en la otra, y parece conversar con Dioniso. En el extremo izquierdo del lecho, una figura sostiene una rama de laurel mientras levanta la cabeza hacia lo alto: es Apolo, entusiasmado -en el sentido báquico de la palabra, es decir "poseído"- por el sonido de la música. Los tres ciñen sus cabezas con refrescantes y sagradas ramas de laurel. Delante del lecho, una mesita cargada de frutos y pasteles blancos, y una cratera con gallones y figuras pintadas de blanco. Junto al extremo del lecho, y sobre una alfombra representada en perspectiva, Pan participa, aunque de modo marginal, en este banquete. El dios híbrido, de velludas patas y cuernos de cabra, no comparte el lecho de los dioses, pues su esfera no es la civilizada, la de la kline o la mesa, sino la agreste y natural, sobre la tierra. Sin embargo, en este caso la strómata o alfombra, decorada con una cenefa de meandro y ángulos que simulan flecos y figuras de animales en blanco imitando el dibujo de la trama, aporta un toque exótico, lujoso y colorista a su "lecho". Rico tapiz de origen oriental, nos recuerda que el dios, compañero de Dioniso, vino junto a éste y su tíaso desde Oriente. Coexisten aquí dos espacios, el seminatural de la skiás, de la pérgola sombreada, y el cultural de la alfombra, cuyos bordados y vivos colores añadían lujo y placer al simposio. Pan se dirige hacia el pais, el joven escanciador que le tiende una fiale mientras sostiene una jarra con la otra mano, instrumentos para la libación ritual en el simposio. En el extremo derecho de la escena una auletris envuelve con los sonidos de su doble flauta el mágico ambiente de este banquete divino.
Pámpanos, hojas y zarcillos configuran en esta imagen un espacio sacralizado por la triple epifanía divina, un lugar fragante, eternamente joven y renovado, un jardín refrescado por la sombra de una frondosa parra, en el que maduran frutos deliciosos. Dioniso preside este jardín de delicias y goces inagotables. Y preside también el encuentro y la fiesta que allí se celebra. Sus compañeros son Hermes, el dios psicopompo que conoce los caminos escondidos y subterráneos, Apolo, con quien comparte el santuario de Delfos y que se ha dejado seducir por los placeres dionisíacos, y Pan, miembro de su tíaso y encarnación de los bucólicos encantos del paraíso báquico. Es el banquete heroico que, como promesa garante de futuro, se ofrece a los ojos de los mortales, el simposio eterno en el que los mystai podrán participar en la vida bienaventurada otorgada como recompensa tras la muerte.
El reverso nos conduce al ámbito más agreste del encuentro del dios con su tíaso. Es un paisaje montañoso insinuado por filas de puntitos blancos, en gran parte desdibujadas, situadas a distintos niveles. Dioniso de largos cabellos, sentado en un desnivel del terreno, sostiene el alabastrón que contiene el perfume de la inmortalidad en su mano. Una ménade portadora de nártex adornado con cinta blanca le ofrece la corona del triunfo. Un joven sátiro, sentado en un plano más alto, con la nébride atada en torno al cuello, sostiene una antorcha llameante adornada con cinta de perlas blancas. Una segunda ménade sostiene el nártex en una mano y una guirnalda vegetal blanca -hoy perdida- en la otra. Una enócoe, una bandeja con frutos blancos y una sítula a los pies de Dioniso son el equipamiento para la futura celebración del simposio. Las rosetas del fondo aluden a la fecundidad de este espacio iniciático. La escena dibuja la plenitud sobrenatural de los bakchoi, de los seguidores de Dioniso, y respira la beatífica quietud del encuentro con el dios en un allende bienaventurado.
Iconografia A: Escena de banquete; Aulós; Dioniso; Racimo; Cratera; Figura infantil; Apolo; Hermes; Figura femenina; Pan;
B: Alabastrón; Ménade; Sátiro; Escena dionisiaca; Tirso; Sítula; Dioniso; Antorcha
Datación 350[ac]-330[ac]
Contexto Cultural/Estilo Cultura Griega
Época Clásica
Lugar de Producción/Ceca Apulia
Historia del Objeto Colección Várez Fisa
Catalogador Antigüedades Griegas y Romanas
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Foto: Alberto Rivas Rodríguez

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