Foto: Museo Nacional de Escultura

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Museo Museo Nacional de Escultura
Inventario CE1093
Clasificación Genérica Mobiliario litúrgico
Objeto/Documento Cruz
Autor/a Anónimo
Título Cruz de Jerusalén
Materia/Soporte Alma: Madera
Nácar
Hueso
Técnica Alma: Tallado
Taracea
Tintado
Incrustación
Dimensiones Altura = 153 cm; Anchura = 58,50 cm; Profundidad = 24 cm; Peso = 14 Kg
Descripción Cruz de remates lobulados, nudo y base piramidal con decoración de taracea y chapeado de nácar grabado. La cruz presenta en su anverso al interior de hornacinas con querubines en sus claves, los episodios de la Flagelación, Ecce Homo y Camino del Calvario y arriba la Resurrección, disponiéndose en el centro Cristo crucificado en un marco vegetal con cabezas de ángeles, flanqueado por tres círculos con rosáceas en los travesaños y coronado por el titulus en hueso con los extremos arrollados; el reverso está decorado con similares rosáceas y cruz, ésta con la imagen, en parte perdida, de la Ascensión de la Virgen rodeada por querubines; en los travesaños figuran igualmente tondos con escudos de la orden franciscana y la cruz del Santo Sepulcro. Por su parte los cantos de la cruz tienen estrellas embutidas y en la parte inferior dos cartelas alargadas con las arma christi (corona de espinas, lanza y caña, escalera, gallo, linterna, tenazas, clavos, etc...).
Las caras del nudo se decoran con otros tantos óvalos grabados, uno de ellos perdido, con las imágenes de San Francisco, San Antonio de Padua y de la Virgen Dolorosa con dos espadas en su pecho.
La base piramidal, de perfil mixtilíneo y asentada sobre dos rollizos, tiene en su frente chapeado tres ochavos resaltados con los temas, en los laterales, de la Visitación y de la Virgen del Rosario, y en el central, de la Coronación de la Virgen rodeada por las imágenes de los cuatro Evangelistas, de la Anunciación y de dos ángeles sosteniendo una custodia, todo ello entre abundante follaje y algunas rosáceas grabadas; en los extremos de la peana, en sendos tondos, figuran el escudo de la orden franciscana y la cruz del Santo Sepulcro; por su parte los laterales están decorados con estrellas y flores embutidas.
Iconografia Anverso: Base piramidal, en los laterales: Virgen del Rosario;
Anverso: Base piramidal, en el centro: Anunciación de la Virgen María;
Reverso: Travesaños de la cruz y Anverso: base piramidal, laterales: Cruz del Santo Sepulcro;
Anverso: Camino del Calvario;
Reverso: Asunción de la Virgen María;
En las caras del nudo de la cruz: San Antonio de Padua;
Anverso: base piramidal, laterales: Visitación de la Virgen María;
Anverso: base piramidal en el centro: Evangelistas;
En las caras del nudo de la cruz: San Francisco de Asís; Virgen Dolorosa;
Reverso: Travesaños de la cruz y Anverso: base piramidal, laterales: Escudo de la orden franciscana;
Anverso: Cristo crucificado; Cristo Ecce Homo; Flagelación de Cristo; Resurrección;
Anverso: Base piramidal en el centro: Coronación de la Virgen María; Querubines;
Anverso: base piramidal: Ángel;
Sosteniendo una custodia
Datación 1701=1725 (Comienzos del siglo XVIII)
Contexto Cultural/Estilo Barroco
Lugar de Procedencia Convento de San Francisco (Franciscanos), Valladolid (m)(Valladolid Centro, Valladolid (p)): Sacristía
Lugar Específico/Yacimiento Convento de San Francisco (Franciscanos)
Clasificación Razonada Aunque en ocasiones se ha querido relacionar este tipo de cruces con producciones virreinales o más habitualmente, con trabajos indo-portugueses, en realidad son un tipo de artesanía artística característica de Tierra Santa, como indica su mención en los inventarios como cruces de Jerusalén. Realizadas bajo el control de los santuarios franciscanos de los Santos Lugares para su entrega a los peregrinos o su envío a los conventos e iglesias europeas, normalmente incorporan en sus iconografías tanto imágenes de santos de la orden como su escudo y el de la provincia franciscana de la que proceden, la Custodia de Tierra Santa; lógicamente su presencia es habitual en los conventos de las distintas ramas de la orden, como muestran los conservados en el santuario de San Pedro de Alcántara en Arenas de San Pedro (Ávila) o este mismo, procedente del convento de San Francisco de Valladolid, en cuya sacristía se encontraba en 1809 (una cruz de Jerusalén para las procesiones con sus remates y cuatro potencias de plata), ingresando en el Museo tras la desamortización. La utilización de pequeñas placas de nácar o madreperla fijadas al alma de madera y cuidadosamente encajadas formando una superficie continua confiere a esta monumental cruz un aspecto metálico producto de los irisados reflejos de aquel material. Tal tratamiento se reserva para las zonas principales (frente de la peana, macolla y caras de las cruz) mientras que en el resto (laterales y trasera de peana y cantos de cruz) se recurre a pequeñas piezas con formas recortadas del mismo material embutidas en la madera; un fino baquetón en hueso sirve para remarcar los aristas de cruz y macolla, sirviéndose de lo mismo para la cartela del INRI.
Tanto las placas como las piezas recortadas de nácar están cubiertas con una profusa decoración grabada a buril posteriormente entintada, en la que se entremezclan motivos geométricos, vegetales y figurados; estos últimos, reservados para las superficies chapadas, están inspirados en grabados e interpretados con una ingenuidad y modestia técnica que huye del detalle en busca del efecto de conjunto, concebido para ser contemplado a cierta distancia.
Bibliografía FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia. Patrimonio perdido: conventos desaparecidos de Valladolid. Valladolid (m): 1998. p. 90.

MARCOS VILLÁN, Miguel Ángel. Cruz de Jerusalén. En: URREA FERNÁNDEZ, Jesús(dir). Museo Nacional de Escultura IV: La utilidad y el ornato. Valladolid (m): 2006. pp. 52-53.
Catalogación Marcos Villán, Miguel Ángel
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