Foto: Raúl Fernández Ruiz

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Inventario 52252
Clasificación Genérica Platería; Objetos de escritorio
Objeto/Documento Escribanía
Autor/a Espinosa, Celestino
Conjunto Ficha antigua 2ª Sección y FM
Materia/Soporte Plata
Técnica Calado
Fundido
Cincelado
Grabado
Dimensiones Altura = 25 cm; Longitud = 36 cm; Anchura = 28,50 cm
Descripción Tabla rectangular sobre cuatro patas formadas por cabezas de delfín con alas de murciélago sobre bolas; borde levantado con cenefa calada de cabezas monstruosas con veneras en la boca entre motivos vegetales. En los ángulos, cuatro tinteros de forma troncocónica invertida; el cuerpo baquetonado con friso de hojas de acanto junto a la boca y la tapa levemente cóncava con gallones rehundidos y ramilletes con hojas y frutos como remate. En el centro, árbol frutal frondoso con cinco amorcillos entre las ramas y uno mayor en lo alto alado, con carcaj y flecha en la mano. Entre árbol y recipientes cuatro mujeres descalzas, con peineta y peinado de rodetes, vestido escotado y delantal de filigrana atornillado bajo los senos en el que sostienen niños. Alternando con ellas cuatro niños desnudos junto a grandes aljabas con seis flechas y un arco cada uno y llevando antorcha, caracola, objeto no identificado y hoz. Recipientes, árbol y figuras van atornillados a la tabla.
Firmas/Marcas/Etiquetas Castillo sobre 27/Escudo coronado de osa y madroño sobre 27/ ESPINOSA
Datación 1827
Contexto Cultural/Estilo Romanticismo
Dinastía de Borbón. España
Lugar de Producción/Ceca Madrid
Clasificación Razonada Según Cruz Valdovinos, la obra, marcada en Madrid en 1827, está realizada por Celestino Espinosa al final de su vida, cuando seguramente ya no regentaba la Real Fábrica de Martínez. Se trata de una de las piezas más sobresalientes de la platería española del siglo XIX y, sin duda, la escribanía más original que conocemos concebida por artífice español.
Como en otras piezas suyas, de distinto carácter y tipología, Espinosa se muestra sobre todo un creador original siempre por delante de los estilos y modas imperantes. Así, en pleno academicismo neoclásico, el artífice nos ofrece una obra de acusado carácter romántico. Tan solo algunas cenefas que adornan los tinteros pertenecen al repertorio neoclásico, pero incluso los recipientes se apartan de los tipos usuales y llegan a ser una especie de macetas bien alejadas de la simple y rígida geometría dominante. El tratamiento que se da a la orilla levantada anuncia las de bandejas y otras piezas del segundo tercio del siglo. Novedad absoluta son las figuras humanas por su número y características, pues las femeninas presentan carácter popular y no clásico como se acostumbraba. La alegoría no es de fácil interpretación, pero quizá los niños representan a los cuatro elementos y con sus flechas y arcos, como el de remate, anuncian la fertilidad de la tierra que se manifiesta en los elementos vegetales y la fecundidad humana que viene significada por las mujeres y sus niños. Una mezcla de paganismo y populismo que produce especial sorpresa en pieza de tan acusada funcionalidad.
Catalogador Edad Moderna
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