Foto: Alberto Rivas Rodríguez

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Inventario 11097
Clasificación Genérica Cerámica; Recipientes
Objeto/Documento Ánfora
Tipología/Estado De asas trenzadas
Autor/a Pintor de Epimedes
Conjunto Negativo sobre placa de vidrio y FM; Ficha antigua 1ª Sección y FM; Negativo sobre acetato de celulosa y FM
Materia/Soporte Arcilla
Desgrasante cerámico
Barniz antiguo
Técnica Figuras rojas
Cocción mixta
A torno
Barnizado
Dimensiones Diámetro máximo = 26,50 cm; Diámetro boca = 18 cm; Altura máxima = 50,40 cm
Descripción Ánfora con asas trenzadas, cuerpo ovoide, cuello corto cilíndrico, pie con doble moldura y boca en forma de embudo. La decoración, realizada en figuras rojas, se sitúa en el cuerpo del vaso y en el cuello. Ambas caras del cuello están decoradas con una palmeta de la que surgen tallos que la envuelven y se enrollan en espiral. Un friso de lengüetas sobre el hombro. Las escenas están enmarcadas por abajo por un friso de meandros. Debajo de las asas, tres palmetas en desarrollo vertical de las que surgen tallos en espiral.
La escena de la cara A muestra a un personaje femenino alado, vestido con chitón, recogidos los cabellos en el sakkós, corriendo hacia la derecha con los brazos extendidos, en pos de un joven vestido con clámide y tocado con gorro cónico o pilos, quien sostiene dos lanzas en la mano izquierda y levanta con la derecha una clava. Este personaje huye mientras vuelve la cabeza hacia su perseguidora. En el extremo izquierdo de la escena, otro joven vestido con clámide y pétasos, que sostiene dos lanzas en la mano izquierda, corre en dirección opuesta. Dos inscripciones pintadas en rojo identifican a los personajes: la figura femenina es Eos, la Aurora, y el joven a quien persigue es Céfalo.
En la cara B, en el centro un hombre maduro, barbado, envuelto en el himation y apoyado en un bastón nudoso, y frente a él una mujer, vestida con chitón e himation, recogido su cabello en el sakkós, extiende su mano hacia el varón en gesto de diálogo. Tras el hombre, una segunda mujer, vestida como la primera, alarga su brazo izquierdo hacia el personaje central.
Eos, personificación de la Aurora, la de los "dedos de color de rosa" que abren las puertas del cielo al carro del sol, pertenece a la primera generación de los Titanes. Con Astreo engendró a los vientos y a la estrella de la mañana. Cuando Céfalo, joven ateniense hijo del rey Pandión según unas versiones del mito, o nieto de Cécrope según otras, salía de caza al amanecer por las laderas del monte Himeto, la Aurora se enamoró de su belleza y juventud, le raptó y le trasladó a Siria, donde le dio un hijo, Faetonte. En el mito, Eos tuvo un gran número de amantes, entre ellos Titono, Orión y Cleito. Las escenas del rapto de Titono y Céfalo fueron especialmente populares en la Atenas de mediados del siglo V a.C. Ambos mitos representan la inversión del paradigma, muy popular en la imaginería ática, del joven héroe o del dios que persigue a una ninfa o a una mujer, las típicas escenas de persecución erótica que trasmiten la concepción del matrimonio a través de la metáfora de la caza. Aquí, el joven cazador es la presa, y esta inversión del modelo, en el que es el varón el agente activo, el dominador, y la mujer la dominada y domesticada, ofrece un atractivo para el hombre que contempla esta imagen en el contexto del simposio, por su alejamiento de la realidad social, pues la figura femenina es una diosa, y una diosa alada, a medio camino de la hibridación. En este sentido, el mito de Eos y Céfalo, en lugar de suponer una ruptura del paradigma, simplemente lo refuerza.
Los personajes de la cara posterior son difíciles de identificar, aunque, y en relación con la cara principal, pudieran ser tres personajes de relevancia en la mitología ática: Cécrope, el rey mítico fundador de Atenas, y sus hijas, Aglauros y Herse, a quienes Atenea puso a su cuidado a su hijo Erictonio dentro de un cofre con la orden de no abrirlo. Ellas desobedecieron la orden y vieron al niño guardado por serpientes, se aterrorizaron, perdieron la razón y saltaron desde lo alto de la Acrópolis. Una de las hijas de Cécrope, Herse, es la madre de Céfalo. Es posible que una representación dramática, quizás un ditirambo, uniese ambas tradiciones y sirviera de inspiración a los pintores de vasos.
Iconografia Cara A: Escena de persecución amorosa;
Cara B.: Escena mitológica
Datación 475[ac]-425[ac] (475-425 a.C.)
Contexto Cultural/Estilo Época Clásica
Lugar de Producción/Ceca Ática
Historia del Objeto Colección: Salamanca
Catalogador Antigüedades Griegas y Romanas
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