Foto: Museo Nacional de Escultura

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Inventario CE0990
Clasificación Genérica Pintura
Objeto/Documento Cuadro
Autor/a Díaz, Diego Valentín (Lugar de nacimiento: Valladolid (p), 1586 - Lugar de defunción: Valladolid (p), 01/12/1660)
Título Retrato de Gregorio Fernández
Materia/Soporte Lienzo
Técnica Pintura al óleo
Dimensiones Marco: Altura = 98 cm; Anchura = 116,50 cm; Profundidad = 11 cm
Soporte: Altura = 54 cm; Anchura = 39 cm
Descripción Este lienzo procede del lugar en que eligió ser enterrado el escultor, la iglesia del convento del Carmen Calzado de Valladolid, en donde se hallaba embutido en la pared. Su atribución a uno de los pintores vallisoletanos más notables del siglo XVII, se basó no solo en el análisis estilístico, sino en el hecho de que existía una colaboración profesional entre los dos artistas, ya que Diego Valentín Díaz fue autor de la policromía de buena parte de las esculturas de Gregorio Fernández.
El sobrio retrato, de medio cuerpo y una veracidad sin concesiones, le presenta como un hombre en su edad madura, de vestimenta oscura apenas esbozada y cuello de golilla.
Iconografia Gregorio Fernández; Retrato individual masculino
Inscripciones/Leyendas Parte inferior, Castellano
Gregorio Fernandez ynsigneEscultor Natural / del Reyno de Galicia, Becino deValladolid en / donde florecio congrandes creditos de su abeli- / dad ymurio el año de 1636 â los 70 desu hedad / en 22 de Enero
Datación 1630[ca]
Contexto Cultural/Estilo Barroco español. Castilla
Lugar de Procedencia Convento de Nuestra Señora del Carmen (Carmelitas Calzados), Valladolid (m)(Valladolid Centro, Valladolid (p))
Lugar Específico/Yacimiento Convento de Nuestra Señora del Carmen (Carmelitas Calzados)
Clasificación Razonada El retratista Diego Valentín Díaz (1586-1660) fue hijo del pintor vallisoletano Pedro Díez Minaya (m. 1624), en cuyo taller aprendió el oficio. En 1606 trabajaba ya en solitario pintando los lienzos del retablo mayor del convento de Santa Catalina pero continuó colaborando con su padre, e incluso crearía con otros pintores y policromadores una sociedad para atender diversos encargos. Pronto contó con una nutrida clientela, esparciéndose su producción por todo el norte peninsular, sin dejar de trabajar en Valladolid hasta el final de su vida.
De influyente posición social y sumamente piadoso fue, al igual que su padre, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, perteneció a numerosas cofradías, y con su fortuna se convertiría en mecenas al fundar un colegio para acoger y enseñar a niñas huérfanas, levantando un templo dedicado al Dulce Nombre de María en el que se estableció también la cofradía local de pintores. Fue el pintor más completo de la escuela vallisoletana, abarcando tanto la teoría como la práctica, llegando a cultivar todos los géneros de su tiempo. A esta polifacética actividad unió su labor como policromador de esculturas, colaborando en diversas ocasiones con Gregorio Fernández. El conocimiento y uso de grabados, de los cuales llegó a contar con 6.500 ejemplares, además de una vasta y variopinta biblioteca, dará a su estilo cierto carácter tardorrenacentista. Hábil dibujante, empleó en sus cuadros un característico colorido de tonalidades frías, con figuras tamizadas por un idealismo que dulcifica notablemente los rasgos.
El retrato procede del convento del Carmen Calzado de Valladolid, en cuya iglesia se mandó enterrar el escultor, y aunque la tumba desapareció al derribarse el templo, la lápida de su sepultura se conserva en el Museo de Valladolid. Ponz lo vio en el crucero de donde se extrajo en 1809 describiéndose entonces como "retrato del insigne escultor de España Gregorio Hernandez o Fernandez en lienzo de más de media vara de alto que se halla embutido en la pared de la iglesia cerca del altar de Nra. Madre del Carmen". En 1818 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción y posteriormente pasó al Museo Provincial de Valladolid.
Ponz afirma que la cabeza del retrato está "pintada con magisterio y bizarría, de suerte que hace el efecto que se observa en los retratos de don Diego Velázquez"; en 1789 el erudito Rafael Floranes le describe como pintado "de medio cuerpo arriba vestido de golilla y con pelo suelto algo crespo", y en 1804 Bosarte lo considera como "muy bien ejecutado", precisando que no se sabe quién fue su autor y, según él, Fernández había sido "menudo de facciones, magro, modo de mirar halagüeño, tenía poco pelo y una berruga gorda junto a la nariz, llevaba bigotes y su vestido era de golilla".
El pintor e historiador Martí y Monsó atribuyó la autoría de este retrato a Diego Valentín Díaz considerando no sólo su color, "con sus tintas grises; el dibujo y el modelado", sino también la amistad que unió al escultor con el pintor y no pudo evitar reconocer, a la vista del retrato, que Fernández "estuvo más ampliamente dotado en belleza del orden moral que de carácter físico".
Bibliografía ÁLVAREZ VICENTE, Andrés. Hombre y artista en el Siglo de Oro. En: GARCÍA RODRÍGUEZ, Julio César(comis). Gregorio Fernández: la gubia del barroco. Valladolid (m): 2008. pp. 17-27.

BAER, Ronni. El Greco to Velázquez: Artists of the Reign of Philip III. En: SCHROTH, Sarah. El Greco to Velázquez: art during the reign of Philipe III. Boston: 2008. pp. 41-75.

GARCÍA MARTÍN, Enrique. Los escultores Francisco Rincón y Gregorio Fernández. Valladolid (m): 2001. p. 26.

NIETO GALLO, Gratiniano. Valladolid. Barcelona (m): 1964. p. 188.

URREA FERNÁNDEZ, Jesús. El escultor Gregorio Fernández. Gregorio Fernández 1576 - 1636. Madrid (m): 1999. pp. 68-69.
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