Foto: Patricia López Eguíluz

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Inventario CE0341
Clasificación Genérica Materiales cerámicos; Ajuar de mesa
Objeto/Documento Portavinagreras
Tipología/Estado Serie Influencia de Alcora; Serie Azul Heráldica
Materia/Soporte Loza
Vedrío
Pigmento metálico
Técnica Moldeado
Modelado
Multicocción
Vidriado
Pintado
Dimensiones Altura = 10 cm; Anchura = 20 cm; Profundidad = 13 cm
Descripción Portavinagreras de loza toledana formado por dos pocillos circulares unidos. Los dos presentan paredes caladas con cenefa de triángulos contrapuestos, pero se diferencian en la altura y la forma, pues en uno el borde es grueso, mientras que el otro tiene una moldura en la parte superior y el borde del labio en resalte. En uno de los lados de la unión de los dos pocillos, asa sobreelevada en forma de roleo y en el otro extremo un medallón ovalado con el emblema de la Orden de los Dominicos. Bajo el medallón, filacteria con la inscripción "REFECTORIO" pintada en azul. Toda la pieza está vidriada en blanco, y tanto la cara externa de los pocillos como el asa presentan decoración polícroma a base de esquemáticos motivos vegetales en ocre, verde y manganeso.
Esta pieza forma conjunto con dos vinagreras (Museo del Romanticismo, inv. CE8055 y CE8056).
La presencia en el soporte de un medallón ovalado que contiene una cruz con las puntas flordelisadas y un aspa y, debajo de aquél, de una filacteria que une los dos pocillos y que contiene la inscripción "REFECTORIO", confirma su procedencia de un convento o monasterio que pudo haberlo encargado a algún alfar talaverano. El emblema descrito podría corresponder a la Orden de los Dominicos o a la Cisterciense. El hecho de que sea bicolor permite su identificación con la primera de ellas puesto que la del Císter es de un solo color. El escudo dominicano consiste en la cruz flordelisada sobre campo de plata (blanco) y sable (negro), en referencia a los colores del hábito. Existen ejemplares con el mismo emblema en el Museo Nacional de Artes Decorativas como dos botes de farmacia en los que la cruz va adornada con cintas y hojas de acanto bajo corona (inv. CE13176 y CE15587), elementos ornamentales de los que la pieza que nos ocupa está desprovista.
La tradición talaverana de producir loza para conventos, monasterios e iglesias viene de muy atrás. Son especialmente numerosas las realizadas para sus respectivas boticas. Las series más frecuentes son la "Bos Floris" o de las ferronerías (siglo XVI), la esponjada o jaspeada (siglos XVI-XVII), la punteada (siglo XVI y principios del XVII) y la heráldica (siglos XVII y XVIII). El azul de la inscripción del portavinagreras que nos ocupa, así como el escudo representado en el medallón son característicos de esta última serie, cuyo motivo ornamental es precisamente el blasón de una orden religiosa, monasterio, cartuja o convento, el de la casa real reinante en el momento, o el de un caballero o señor. Se trata de una decoración sencilla que no sigue la evolución de la moda. En el caso de las órdenes religiosas, entre las que son particularmente importantes la cisterciense, la carmelita, la agustina, la dominica, la benedictina, la jerónima o la franciscana, entre otras, el escudo de las piezas destinadas a uso farmacéutico (que en su mayoría están decoradas sólo con el tema heráldico, dejando el resto de la pieza en blanco) solía ir cimado por el capelo y un orden de borlas a cada lado, que según su número indican la dignidad prioral, abacial de la máxima autoridad religiosa del cenobio o de su propio fundador. Otros monasterios y cartujas poseen un escudo relacionado con su propio nombre.
En todo caso, la pieza que nos ocupa no tenía un uso farmacéutico sino de ajuar de mesa, tal como indica la inscripción "REFECTORIO", alusiva a su lugar de uso. Aunque, como ha quedado expuesto, la presencia del escudo, que en este caso va sin capelo y sin borlas, permite la atribución de la pieza a la serie azul heráldica, en Talavera de la Reina coincidieron en el tiempo varias de sus series decorativas, combinándose incluso en ocasiones en una misma pieza, como de hecho ocurre en este portavinagreras, cuyos motivos florales son atribuibles a la serie Influencia de Alcora. Precisamente, la fundación por el Conde de Aranda de una fábrica de loza en Alcora, en 1727, supuso un cambio de rumbo en la cerámica española al dar paso a la Ilustración y a las modas francesas en un momento en el que los alfares talaveranos estaban en crisis, agudizada por el favor popular del que enseguida gozó aquélla. En esta situación, Talavera no tardó en introducir los estilos alcoreños, especialmente gracias a que José Causada, que había trabajado en la fábrica del Conde de Aranda junto a artistas franceses, se trasladó a la mencionada localidad toledana en 1750. Fue así como se fueron adoptando motivos como las puntillas Berain, las guirnaldas de Olerys, los ramilletes de Rouen, la decoración "a la fanfare" y, muy especialmente, las manzanas y el "chaparro". Los pequeños adornos vegetales que adornan esta pieza y las otras dos del conjunto recuerdan a los motivos secundarios que ornamentan esa y otras series como la de Pintura de ramito o la del Cacharrero, propias de la segunda época de Alcora y en particular del último cuarto del siglo XVIII.
Iconografia Escudo de la Orden Dominica; Motivos vegetales
Datación 1776=1800 (Finales del siglo XVIII)
Contexto Cultural/Estilo Edad Moderna
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Foto: Patricia López Eguíluz

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