Museo Museo de Bellas Artes de Granada
Inventario CE0153
Departamento Departamento de Escultura
Clasificación Genérica Escultura
Objeto/Documento Busto
Autor/a Cano, Alonso (Lugar de nacimiento: Granada, 19/03/1601[ca] - Lugar de defunción: Granada, 04/09/1667) Escuela/Taller: Escuela Granadina
Título Cabeza de San Juan de Dios
Materia/Soporte Madera
Técnica Policromado
Tallado
Dimensiones Cabeza: Altura = 30,50 cm; Anchura = 22 cm; Profundidad = 21 cm
Peana: Altura = 15 cm; Anchura = 21,50 cm; Profundidad = 18 cm
Descripción Plásticamente la obra está resuelta con una magistral técnica en el modelado, en la talla y en la policromía. Los volúmenes globales del cráneo y rostro fijan e individualizan el tipo humano, expresando con firmes rasgos de dibujo una excepcional calidad artística, infrecuente por aquí fuera del arte de Cano. Estoy convencida de que quien tallara esta cabeza buscó representar la expresión de un hombre de firma voluntad de acción, arrastrado por una idea trascendente e imperativa de la caridad cristiana, que tiñe su mirada, lejana y hondamente pensativa, de serena melancolía y belleza espiritual.
La amplitud y delicados perfiles de su cabeza, de pelo muy corto, valoran la despejada frente, arco de las cejas, varonil nariz aguileña y una bien dibujada boca, de firme modelado en el labio superior abundante y carnoso en el inferior. El suave ritmo ondulado de los pómulos se cierra por un decidido y fuerte mentón. Pero, sobre todos estos elementos anatómico-faciales, destacan los bellos ojos, con amplitud de dibujo y volumen en sus párpados superiores, que cargan la mirada de serena y honda trascendencia y de poesía. La desnudez de su cuello dramatiza incluso la visión globalizada del conjunto.
Y a este modelado y a esta talla -de la que sólo encentramos relativos precedentes en Ias cabezas montañesinas de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja en in iglesia de la Compañía de Sevilla- se añade, con honda compenetración plástica, una acertada policromía en tonos ocres calientes, paralelos a las carnaciones y paleta de Cano da esta época. En relación con esto Cano, al ser escultor y pintor, pudo profundizar como pocos artistas de nuestro barroco en la compenetración que el color y el volumen pueden tener en la escritura policromada. Con una intencionada imprimación en tono claro rosado, hecha posiblemente con minio, consigue unas carnaciones de luminosidad rojiza y testada. Esos tonos ocres, bermellón y carmín son los mismos que aparecen en el extraordinario lienzo del artista que representa a San Juan de Capistrano y a San Bernardino de Siena, obras, pues, que bien merecen ser contempladas conjuntamente. Barba, bigote y cejas -solamente pintadas- definen el dibujo, pero en nada endurecen el modelado del rostro. Los pinceles de Cano, una vez más, han continuado la labor de las gubias y de las escofinas, como bien podemos comprobar en las zonas y tonos de unión de los cabellos con las sienes y la frente. El cristal de los ojos significa, más allá del efecto realista, el equilibrado matiz pictórico que completa y transcribe la intencionalidad plástica de del propio volumen con el que el artista ha sabido expresar el hondo contenido espiritual del tema.
La obra, tal como está, nos habla de la obra del Racionero y no de Pedro de Mena, tan diferentes en formas y conceptos. A pesar de sus valores plásticos, es obra de profundos contenidos devocionales y que encaja bien en su posible destino en el antiguo Convento de la Victoria, donde el santo fue inicialmente sepultado y donde recibía cultos. Pasó al Museo tras la recogida de las imágenes de los conventos cuando la exclaustración. San Juan de Dios es un santo íntimamente afecto a la devoción granadina. Fue en Granada donde el aventurero portugués, convertido por la palabra ardiente de San Juan de Ávila, inició su obra de sublime caridad con los pobres enfermos y abandonados, donde nació la Orden de Hermanos Hospitalarios y donde su fundador entregó su alma a Dios, y a la veneración de la ciudad su cuerpo. Su beatificación, en 1630, dio lugar a que comenzaran sus representaciones, pintadas o talladas, y a esta exaltación de su culto responde la imagen de la que formó parte esta cabeza.
(D.S-M y M.J.M.M. 2002)
Iconografia San Juan de Dios
Datación 1655[ca]
Contexto Cultural/Estilo Barroco
Lugar de Producción/Ceca Granada (Andalucía, España)
Uso/función Religioso
Lugar de Procedencia Granada(Andalucía, España)
Clasificación Razonada Está tallada en madera y policromada al óleo en mate y con ojos de cristal. La crítica es unánime en su atribución como obra indudable de Cano.
Se desconoce con exactitud su precedencia, ya que entre los inventarios más antiguos del museo figura como obra proveniente de les conventos desamortizados en la Granada del s. XIX. Don Manuel Gómez-Moreno González ya confirmó una anónima atribución a Alons Cano, que también la consideraba come una representación de San Juan de Dios. Ambas puntualizaciones, cargadas de poderosas razones, han sido admitidas por los especialistas posteriores, considerándose hoy como una de las obras principales de la producción del gran artista granadino en su periodo desarrollado en Granada entre 1652 y 1667.
Como tal fue publicada por D. Manuel Gómez-Moreno Martínez en su pionero trabajo´Alonso Cano escultor´ (1926). La cabeza perteneció, casi con toda seguridad, a una escultura de vestir; semejante a la qua hoy podemos contemplar en la basílica del Santo, obra de Bernardo de Mora. Estas figuras de vestir fueron asimismo frecuentes en tamaño pequeño. Por ello su elegante y sereno naturalismo se completaría con la nota del hábito de tela real y los atributos iconográficos correspondientes. Indudablemente me acertada la prepuesta de que se trataba de una representación de San Juan de Dios: los perfiles biográficos de la persona del santo, como un espiritual soñador y un decidido practicante de la caridad real y próxima, de férrea y firma voluntad, coinciden con las representadas en esta cabeza por el autor, que a su vez les trascendió por medio de la sublimación de unas formas escultóricas de elegante inspiración clásica y de honda esencia de lo real, lejos, sin embargo, de los detalles anecdóticos de un realismo mimético. Por otra parte, tal y como sugiere Mª. Elena Gómez-Moreno, el tipo de rostro del santo aquí representado ´sigue, casi puntualmente, el retrato atribuido a Pedro de Raxis, el mejor pintor que había en Granada a fines del siglo XVI, y qua procede del natural, más o menos directamente´. (D.S-M y M.J.M.M. 2002)
Tipo de Colección Colección Estable
Bibliografía JIMÉNEZ DÍAZ, N.; MARTÍN-MORENO, L. Registro del Museo de Bellas Artes de Granada. 1986-1987. S/P. Nº. Reg. 153
Observaciones No disponible para exposición temporal.
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