Foto: Museo Nacional del Teatro

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Museo Museo Nacional del Teatro
Inventario ES01304
Clasificación Genérica Dibujo
Objeto/Documento Escenografía
Nombre Específico Scenographia (del latín)
Tipología/Estado Plano
Autor Busato, Giorgio (Lugar de nacimiento: Venecia, 03/04/1836 - Lugar de defunción: Gran Bretaña, 20/11/1916)
Título Cinefluo
Materia/Soporte Cartulina
Técnica Acuarela
Lápiz
Tinta color
Dimensiones Altura = 95 mm; Anchura = 235 mm
Descripción Colocación del aparato eléctrico. Planta y alzado
Datación 1905
Contexto Cultural/Estilo Reinado Alfonso XIII
Naturalismo post-romántico
Lugar de Producción/Ceca Madrid (España, Europa)
Uso/función Plano y alzado para realización de decorado teatral
Fechas Referencia 1908
Descriptores Onomásticos Sociedad Española de Cinefluo
Martínez Inciti, Ricardo [Ingeniero e inventor del proyecto]
Lugar Específico/Yacimiento Plaza Cánovas de Madrid
Clasificación Razonada En otoño de 1908 tuvo lugar en Madrid un original espectáculo, en los solares de la Plaza de Cánovas, a cargo de la Sociedad del Cinefluo.
El Cinefluo era una combinación originalísima del cinematógrafo y la navegación simulada para producir en el espectador la sensación verdadera de un viaje por mar, a bordo del hermoso buque Lepanto.Este invento se debió a un ingeniero español, el Capitán Ricardo Martínez Inciti, que contó con Cebríán como consejero y director artístico y con la cooperación artística del escenógrafo italiano, afincado en España, Girogio Busato, que supo darle al Cineflúo, exterior e interiormente, un ambiente tan exacto y puro de realidad que conseguía que el espectador creyese hallarse en un puerto de mar tomando pasaje a bordo de uno de esos airosos barcos que se balanceaban majestuosamente en los muelles.

El viaje transcurría de Nueva York a Brooklyn: Ante los ojos del espectador se iban alejando los muelles del puerto neoyorkino, las casas de veinte pisos y las fábricas poderosas. Al mismo tiempo, llamaban la atención de los viajeros los colosales cruceros de la escuadra norteamericana anclados en la boca del puerto. El paisaje que ofrecía la costa era encantador. A continuación se arribaba a Sand y Hooch, donde una multitud esperaba la llegada del barco.

Ya en alta mar, se contemplaban las barcas dedicadas a la pesca de atunes, que regresaban abarrotadas de pescado mientras los pasajeros bordeaban La Azores. La siguiente escala era el puerto de Tenerife.
En la travesía de regreso, se encontraban con la escuadra americana y contemplaban las proporciones monumentales de acorazados, torpederos y submarinos haciendo todo tipo de maniobras. Igualmente podían contemplar el mayor trasatlántico del mundo, El Lusitania.
Al divisar La Estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn, todo indicaba que habían llegado a su destino.
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