Museo Museo de la Alhambra
Inventario 003113
Departamento Museo de la Alhambra (MA)
Clasificación Genérica Madera. Elementos domésticos; Madera. Mobiliario
Objeto/Documento Jamuga
Materia/Soporte Madera
Cuero
Hueso
Plata
CLAVO: Latón
Técnica Tallado
Ensamble
Taracea
Curtido
Repujado
Claveteado
Dorado al fuego
Dimensiones Altura = 92,50 cm; Anchura = 68 cm; Grosor = 49 cm
Descripción Excepcional silla de tijera nazarí de madera, decorada mediante taracea, con respaldo y asiento de cuero repujado con el escudo nazarí, dos aves zancudas y epigrafía. Es considerada una de las sillas del trono (kursi) de los sultanes nazaríes a partir de Muhammad V, en torno a 1380.
Está ensamblada, sin clavo alguno, con diez piezas muy bien cortadas, en madera de nogal, con alguna restauración en madera de pino. Ha llegado en un estado de conservación bastante óptimo, pese a evidentes deterioros, como en el casi perdido asiento de cuero.
Las diez piezas de madera de la estructura son, de abajo arriba, las siguientes: los dos peinazos de la base, o durmientes; las dos parejas de peinazos con giro convexo-cóncavo que conforman la tijera (cada pareja adopta forma de S al unirse); los dos peinazos travesaños para el asiento; y los dos maderos de los brazos, redondeados por delante para el agarre con la mano, que se elevan en la parte trasera para coger el respaldo de cuero.
Esta estructura de madera, en todas sus superficies vistas, se revistió totalmente con la decoración taraceada, usando solo dos tipos de rueda de lazo que se repiten. La recubren a sangre, es decir, aplicadas hasta que se cortan donde era necesario, ajustándose tanto a los planos curvos como a los ensanchamientos de la madera, con las alteraciones de corte que supusieron en las piezas (FERNÁNDEZ-PUERTAS, 2018).
Los variados colores de las pequeñas piezas de la labor de taracea, diminutas algunas (cuadradas, triangulares, romboidales, etc.), se corresponden a hueso, plata y maderas distintas de tonalidades más claras o más oscuras.
Dichas piezas se agruparon para formar dos tacos cuadrados, conforme a un diseño geométrico con lazo de ocho, consistente en una rueda con estrella de ocho puntas envuelta por un octógono. Cada taco tiene la misma rueda base, si bien en uno aparece ligeramente reducida y con algunas variantes en pequeños detalles. En ambos casos destacan en color blanco las piezas rómbicas de las ocho puntas de la estrella.
Los dos tacos así obtenidos se cortaron en finas rodajas cuadradas que se pegaron directamente sobre la madera. Se trata de la variante técnica llamada taracea en bloque, diferente de la taracea embutida (del árabe tarsi´, incrustación) en la madera, más laboriosa de realizar (véase esta última en la cara interior de la puerta de alhacena de Cetti Meriem -número de inventario 190- y en el tablero de juegos -número de inventario 3968- del Museo de la Alhambra).
De los dos tipos de rodajas con rueda de taracea usados, el de tamaño ligeramente mayor se aplicó en los frentes de los peinazos de madera, por ser ligeramente más anchos que sus gruesos, y en estos se pegaron las rodajas de amplitud más reducida. Entre los octógonos de las ruedas se conforman estrellas de cuatro puntas (FERNÁNDEZ-PUERTAS, 2018).
Además, por las aristas de los peinazos de la silla discurre una cenefa taraceada en la que se alternan piezas romboidales blancas -de hueso- y meladas -de madera-, a modo de cordón bicolor. Paralela a ella, hacia el interior, va otra cenefa más estrecha rellena de triángulos pequeños blancos y melados. Esta cenefilla es la que delimita la serie de ruedas geométricas.
El asiento y el respaldo de la silla se hicieron con respectivas tiras anchas de cuero de forma rectangular, que se fijan a los peinazos por destacados clavos agallonados de latón dorado (catorce para cada pieza). Ambas tiras se ornamentaron mediante la técnica del repujado, con los motivos en relieve por el anverso.
En el respaldo, que ha perdido una porción de su parte superior central, figura un lazo de una sola cinta que enmarca la composición rectangular y, en los cuatro ángulos, dibuja nudos de siete vanos. Un gran medallón lobulado centra la composición y ostenta en su interior el escudo dinástico nazarí con la banda transversal. A cada lado del medallón hay una esterilizada ave zancuda, representadas con simetría especular, con su largo cuello vuelto hacia atrás; sus alas las conforman cuatro plumas redondeadas; sus colas son ramilletes de tres pimientos; y sus patas abiertas en V, como en movimiento, terminan en remates florales. Los espacios restantes de la composición los rellenan tallos espirilíneos de los que brotan palmas de una o dos hojas y cogollos.
La pareja de aves zancudas recuerda por su estilización a la pareja de gacelas de los jarrones cerámicos en reflejo dorado de Washington y de las Gacelas (número de inventario 290 de este Museo de la Alhambra).
Del asiento de cuero tan solo quedan dos trozos en los extremos, con decoración únicamente en el izquierdo. Aquí se aprecia una cinta entrelazada consigo misma que compone un nudo de varios vanos, en el ángulo superior izquierdo. En la parte más central aparece un gran medallón lobulado, incompleto, similar al del respaldo, pero ahora en su interior figuran letras cursivas de una inscripción ilegible. Rellenan los espacios restantes tallos curvilíneos de los que brotan palmas de una o dos hojas y cogollos.
A lo largo de la historia, las sillas plegables las utilizaron soberanos o generales en campaña porque eran fáciles de transportar. El tipo aparece en la antigüedad egipcia faraónica, lo adoptaron los romanos y los bizantinos, y de aquí pasó al mundo musulmán y al medieval cristiano, y se siguió utilizando en Europa. Con el movimiento maurofílico del siglo XIX se desarrolla su fabricación, hasta la actualidad (FERNÁNDEZ-PUERTAS, 2018).
En la Granada del siglo XVI se realizan sillas de tijera, también denominadas de cadera, con decoración taraceada, por encargo del Cabildo de la Catedral de Toledo, conservadas hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y Museo de Santa Cruz de Toledo. Sillas de este tipo se llevaban desmontadas a Hispanoamérica (AGUILÓ ALONSO, 1987).
La pieza aquí tratada, adquirida por el Patronato de la Alhambra a Juan Rodríguez Mora a través de Manuel Gómez-Moreno Martínez, fue asentada en el libro de registro del Museo de la Alhambra el 17 de mayo de 1957.
Se conservan aparte de la silla, pero bajo su misma referencia, los tres clavos siguientes: uno de bronce (número de inventario 3113-1) moldeado, y dos de hierro fundido y soldado (números de inventario 3113-2 y 3113-3).
Iconografia Escudo nazarí; Ave; Epigrafía árabe
Inscripciones/Leyendas Respaldo, Letra cursiva, Árabe
En estudio (En estudio)
Firmas/Marcas/Etiquetas Asiento de cuero, Cursiva, Árabe
[Ilegible]
Datación 1380[ca]
Contexto Cultural/Estilo Nazarí
Clasificación Razonada Antonio Fernández-Puertas estima que esta magnífica silla de tijera se puede fechar en época del sultán Muhammad V, en torno a 1380, por el tipo de decoración empleado, con estilizadas aves zancudas, lacería, ataurique y el escudo dinástico. O sea, es contemporánea al palacio al-Riyad al-Sa´id (del Jardín Feliz, conocido hoy como de los Leones), así como al jarrón de las Gacelas (número de inventario 290 de este Museo de la Alhambra) y a la solería de la torre del Peinador de la Reina (con ejemplares conservados en el Museo de la Alhambra, como los números de inventario 163 y 3878) y a la solería del palacio de los Alijares (ejemplar con número de inventario 291, entre otros, en el Museo de la Alhambra) (FERNÁNDEZ-PUERTAS, 2018).
Además, por la presencia del escudo dinástico repujado sobre el respaldo, Fernández-Puertas considera que esta silla de tijera es uno de los asientos del trono (kursi) de los sultanes nazaríes a partir de Muhammad V.
Respecto a la decoración con la técnica de la taracea (del árabe tarsi´, incrustación), de origen oriental, era ya conocida en la Córdoba califal, según refieren las crónicas de la época. El ejemplo más antiguo conservado es el minbar almohade de la mezquita Kutubiyya de Marrakech, elaborado en Córdoba.
De época nazarí se conservan, además de la silla de tijera aquí tratada, otras obras excepcionales tales como el cetro de los sultanes nazaríes, de época del sultán Yusuf I, que el cardenal Cisneros adoptó como báculo (ahora en el convento de San Juan de la Penitencia, de Alcalá de Henares) o la puerta de alhacena del palacio nazarí de Cetti Meriem.
Hay que destacar igualmente el tablero de ajedrez y tablas (número de inventario 3968 del Museo de la Alhambra), así como una serie de cajas y arquetas cubiertas de taracea, nazaríes o moriscas (como la caja con número de inventario 1599 del Museo de la Alhambra).
La técnica se exportó desde el siglo XVI a América. Actualmente en Granada existe una importante producción tradicional de taracea.
Tipo de Colección Colección Estable
Bibliografía La taracea: una producción eboraria de lujo en la época de Juana de Castilla. En: SILVA SANTA-CRUZ, Noelia. Juana I en Tordesillas: su mundo, su entorno. Valladolid: Ayuntamiento de Torsedillas, 2010. Pp. 383-394.

Silla de caderas. El Marqués de Santillana. 1398-1458. Los albores de la España moderna. El hombre de Estado. Santillana del Mar: Editorial Nerea, S. A., 2001. P. 151.

AGUILÓ ALONSO, M.ª Paz. El mueble clásico español. Madrid: Cátedra, 1987. Pp. 104-107.

CASAMAR, Manuel. Silla de caderas o jamuga. Arte islámico en Granada. Propuesta para un Museo de la Alhambra. Granada: Comares, 1995. Pp. 436-437.

CASTELLANOS RUIZ, Casto. Mueble Español: estrado y dormitorio. Madrid: Comunidad de Madrid, 1990. Pp. 72, 74, 186, 187, 202 y 205.

DÍEZ JORGE, M.ª Elena. La Alhambra y el Generalife. Guía Histórico-Artística. Granada: Universidad de Granada, 2006. Pp. 120-127, esp. p. 128.

FERNÁNDEZ-PUERTAS, Antonio. El arte de la madera en al-Andalus y el Magrib. La carpintería de lo blanco en ejemplos granadinos. Lógicas constructivas, conservación y restauración. Granada: Universidad de Granada, 2015. Pp. 13-29, esp. 27, lám. 22.

FERNÁNDEZ-PUERTAS, Antonio. El arte. El Reino Nazarí de Granada (1232-1492). Sociedad, vida y cultura. Historia de España de Menéndez Pidal. Madrid: Espasa-Calpe S. A., 2000. P. 271.

FERNÁNDEZ-PUERTAS, Antonio. La casa nazarí en la Alhambra. Casas y palacios de al-Andalus. Siglos XII y XIII. Barcelona: Fundación El legado andalusí, 1995. P. 106.

FERNÁNDEZ-PUERTAS, Antonio. Alhambra. Muhammad V. El mawlid de 764/1362. Granada: Almed, 2018. Pp. 362-365, figs. 199-205.

GÓMEZ-MORENO Y MARTÍNEZ, Manuel. La carpintería en Granada. LÓPEZ PERTÍÑEZ, M.ª Carmen(prol); MOYA MORALES, Javier(prol). Granada: Instituto Gómez-Moreno, Fundación Rodríguez-Acosta, 2001. Pp. 41-43.

La Alhambra de Granada: poder, arte y utopía. En: PUERTA VÍLCHEZ, José Miguel. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 1987. 23. P. 71.

Muebles hispano-árabes de taracea. En: FERRANDIS TORRES, José. Madrid: Instituto Miguel Asín, 1940. V. Pp. 459-467.

PAVÓN MALDONADO, Basilio. El arte hispanomusulmán en su decoración floral. Madrid: Editorial Cultura Hispánica, 1990. P. 479, tabla XXIII-77.

PÉREZ GÓMEZ, Rafael. Alhambra. Belleza abstracta. Granada: Patronato de la Alhambra y Generalife, 2019. P. 105, il.35.

PÉREZ HIGUERA, M.ª Teresa. Arte y sociedad: Los objetos como referente cultural de al-Andalus. Santiago al-Andalus. Diálogos artísticos para un milenio. Coruña: Xunta de Galicia, 1997. P. 346.

PÉREZ HIGUERA, M.ª Teresa. Objetos e imágenes de Al-Andalus. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 1994. Pp. 35-100, esp. p. 45.
Observaciones No disponible para exposición temporal.
| más imágenes |
 
 
 
Subir

© Ministerio de Cultura | v48.1 Accesibilidad | Mapa Web | Créditos | Contacte con Cer.es | Condiciones de uso | NIPO: 551-09-131-6