Inventario 00056
Clasificación Genérica Pintura española
Objeto/Documento Cuadro
Autor/a Pereda, Antonio de (Lugar de nacimiento: Valladolid, 1611 - Lugar de defunción: Madrid, 1669)
Título Santo Domingo en Soriano
Materia/Soporte Cuadro: Lienzo
Marco: Madera
Técnica Cuadro: Óleo sobre lienzo
Marco: Tallado
Dorado
Dimensiones Lienzo: Altura = 470 cm; Anchura = 310 cm
Descripción Escena representada en la nave central de una iglesia; al fondo, sobre el altar, retablo con escena de la Asunción. En primer plano, se ve un fraile, con hábito dominico, arrodillado ante la imagen de Santo Domingo, representada en un lienzo desplegado por santa Catalina y que sujeta a su vez la Virgen María. Santo Domingo viste hábito dominico, lleva en la mano derecha un libro y en la izquierda una vara de azucenas; la Virgen María, con nimbo radiado, viste túnica carmín y manto azul; a sus pies, se encuentran rosas esparcidas por el suelo; santa Catalina, con nimbo, viste indumentaria oscura, oculta por el lienzo; a sus pies, espada y corona. A la izquierda del fraile, María Magdalena, con nimbo, viste túnica tornasolada de color púrpura y manto de brocatel, forrado en rojo; sostiene en su mano derecha un frasco de perfume. En lo alto, gloria de ángeles.
El marco es dorado, con molduras lisas.
Iconografia En el centro de la composición: Santo Domingo;
En el plano inferior a la derecha de la composición: Virgen María;
En el retablo que se representa al fondo: La Asunción;
En el plano inferior en el centro de la composición: Santa Catalina;
En el plano inferior a la izquierda de la composición: María Magdalena;
En el plano inferior, a la izquierda de la composición: Fraile dominico
Datación 1655[ca]
Contexto Cultural/Estilo Barroco
Escuela madrileña
Edad Moderna
Lugar de Procedencia Convento de Santo Tomás, Madrid(España, Europa): Capilla de Santo Domingo
Lugar Específico/Yacimiento Convento de Santo Tomás
Clasificación Razonada La escena representa la milagrosa aparición de la Virgen María al fraile sacristán de la iglesia del convento dominico construido en 1510 en Soriano (Calabria, Italia), para entregarle la imagen pintada de Santo Domingo, fundador de la Orden, en la noche del 15 de septiembre de 1530. La Virgen, acompañada y atendida por María Magdalena y santa Catalina, le obsequió el lienzo que convirtió al convento dominico de Soriano en un centro de peregrinaje.
Pereda pintó este cuadro por encargo de don Fernando Ruiz de Contreras, marqués de Lapilla, caballero de Santiago, de los Consejos de Guerra y Cámara de Indias, uno de los principales protectores del pintor, quien lo encargó para el retablo de su capilla funeraria en el convento dominico de Santo Tomás, conocido popularmente como Colegio de Atocha. El retablo fue ensamblado por Sebastián de Benavente entre enero y mayo de 1655 y en junio de ese año se colocaron en él las estatuas de San Pedro y San Pablo, encargadas a Manuel Pereira el 29 de abril de 1654; por entonces debió Pereda contratar la ejecución de las dos pinturas del retablo: el cuadro de la Trinidad del remate y el lienzo de San Domingo en Soriano. La importancia del encargo, comentada por Palomino y documentada en el testamento del pintor, se constata por el hecho de que recibió 2.000 ducados como pago, además de obtener como gracia una plaza de ujier de la saleta de Su Majestad, para su hijo Joaquín de Pereda.
Según Díaz del Valle, amigo y primer biógrafo del pintor, que elogió por primera vez la obra en 1657, ésta fue concebida para sustituir otra del mismo tema, de Maíno, destruida por un incendio en 1654. El mismo autor indica que la estampa que utilizó Pereda para representar el milagroso lienzo de Santo Domingo - cuadro dentro del cuadro- fue suministrada al pintor por un fraile dominico del Colegio de Atocha, que había peregrinado al convento italiano por haber curado de una grave enfermedad. Conde de Beroldingen y Navascués (1998) han indicado que es probable que esta estampa fuera similar a otra actualmente conservada en la Vivica Racolta de Stampe Bertarelli, en el castillo Sforcesco de Milán.
Obra de la etapa de madurez de Pereda, muestra un gran dominio del dibujo y de la perspectiva al representar un interior adaptado a un lienzo de tamaño monumental, cuya mayor extensión está ocupada por la vista del templo donde ocurrió el milagro, un interior imaginario; en la réplica de este cuadro de la colección Revilla, obra del taller de Pereda (Angulo Íñiguez y Pérez Sánchez, 1983, nº 104), la arquitectura del altar es diferente y en el retablo se representa un Calvario, no la Asunción de la Virgen. La sutileza del pintor se advierte en su forma de evocar el ambiente sobrenatural y el carácter repentino de la aparición mediante la gloria de ángeles y serafines cuyo dinamismo contrasta con la contención de los demás personajes.
Realizada en la transición, en la pintura madrileña, del naturalismo del primer barroco hacia el decorativismo del barroco pleno, el preciosismo de la ejecución y la riqueza cromática confieren a la escena una calidad opulenta que influyó en el gran éxito que obtuvo Pereda (contó, desde su juventud, con importantes patronos, como Giovanni Battista Creszenci, marqués de la Torre, por cuya influencia adoptó en sus obras el colorido de la pintura veneciana). Fue muy celebrada por los principales historiógrafos del arte que, a través de los siglos, la contemplaron en su retablo original - Palomino, Ponz y Ceán Bermúdez- y en el siglo XIX recayó su propiedad en don Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, patrono de la capilla Contreras, definitivamente destruida por el incendio que asoló el convento de Santo Tomás en 1872.
Se conservan en la Biblioteca Nacional (Mayer, Camón Aznar; publicados por Barcia, núm. 939, Angulo-Pérez Sánchez, 1977, Corpus, núm. 305 y 306) unos dibujos, antes atribuidos a José del Castillo, que, si bien muestran numerosas variantes respecto al lienzo, se consideran dibujos preparatorios para su ejecución.
El cuadro fue grabado en 1737 por J. B. Palomino.
Historia del Objeto Descrito en Inventario de las obras de arte [...] del Museo del Excelentísimo Sr. D. Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo, firmado en 1924 por Juan Cabré.
Introducción a la Gran escalera: ...el famosísimo cuadro de Pereda...después del incendio de dicha capillla, acaecido en el año 1875 (p. 12)

56. Santo Domingo en Sogniano.
El santo hállase en el centro de la escena, pintando sobre fondo azul, cuyo lienzo sostiene tres figuras; la Virgen vestida con túnica roja y manto azul; una figura femenina, suelto su cuerpo excepto el busto y por el dominico que está de rodillas. Junto a éste aparece de pie, María Magdalena vistiendo túnica morada y manto ocre. Por fondo, hay una nave de templo, con varios ángeles volando sobre la escena y la Virgen con nubes y angelitos, en último término, sobre el altar lienzo de grandes proporciones, con las figuras de tamaño natural. Marco de molduras lisas, doradas, de pasta.
Escuela española: Autor: ANTONIO PEREDA. Pintado entre 1652 a 1656, en cuya fecha se inauguró con gran aparato la capilla de Sto. Tomás, para la que había sido pintado, en sustitución del de Mayno, que se quemó en el incendio que destruyó el convento en 1652.
Medida del lienzo: 4,75 X 3,10 metros.
Valorado en quince mil pesetas.

(En el inventario original, hay palabras borradas por el propio Juan Cabré)

FD 4216. Legajo 8. Donación herederos de Juan Cabré Aguiló: Santo Domingo en Soriano en 1657. Díaz del Valle dice que está en el Real Colegio de Atocha de la iglesia nueva, en la capilla de D. Fernando Ruiz Contreras, Marqués de Lapilla. Le valió a Antonio de Pereda dos mil ducados y una plaza de ujier de Carrara en Palacio, para don Joachin de Pereda, su hijo, según Palomino. Lo debió hacer desde 1652 a 56.
Díaz del Valle que escribió en 1657 refiere el cuadro a la iglesia nueva de Santo Tomás que se inauguró con gran aparato en 1656. Sustituyó en ella al famoso lienzo de santo Domingo en Soriano, de Maíno, ejecutado en 1529 y que se quemó en el incendio que destruyó el convento en 1652. Se inauguró el templo en 1656. Este lienzo permaneció en Santo Tomás hasta el incendio de 1875.
El Santo y el dominico arrodillados. La Virgen va vestida con túnica roja y manto azul. Santa Catalina de verde y la corona algo caída. Santa María Magdalena viste túnica tornasolada, el cendal amarillo tostado y el manto amarillo [.] Los ángeles destacan sus carnes del gris de las nubecillas. En el fondo y en último término, sobre el sagrario dorado como el recto del retablo entre un grupo de nubes se ve que el [...]

Procede de la capilla de Santo Domingo del madrileño convento de Santo Tomás, conocido popularmente como Colegio de Atocha.
Pintado par la capilla en sustitución del de Maíno, que se quemó en el incendio que destruyó el convento en 1652. Palomino afirma que Pereda lo vendió en 1652 por 2.000 ducados y una plaza de Ujier de Cámara en Palacio para su hijo (Sanz-Pastor, 1979, p. 18, nota 16)
Fue recuperado por el XVII Marqués de Cerralbo, patrono de dicha capilla tras el incendio que tuvo lugar, en la noche del 13 de abril de 1872.
En la cláusula 42 de su testamento ordenó que se trasladara a su capilla funeraria en Ciudad Rodrigo, a menos que no pudiera entrar en ella por su tamaño. Según Cabré (1928, p. 10), según informes, no hubo lugar a dicho traslado por la falta de espacio, y por lo tanto se dejó en el Museo Cerralbo.
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Catalogación Granados Ortega, Mª Ángeles (16/11/2009)
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Foto: Ángel Martínez Levas

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