Descripción |
La Princesa de Hesse, Enrietta de Nassau-Weilburg, fue la esposa del Archiduque Carlos de Austria, con quien tuvo seis hijos. En esta ocasión, la vemos retratada en una tierna imagen materno filial, con su hija María. Valiéndose del lápiz, con muy pocos pero llamativos puntos de color aplicados a la acuarela en la escena, la obra transmite una exquisita elegancia; desprovista de toda ornamentación y centrándose casi exclusivamente en los personajes. La Archiduquesa, vestida a la moda de finales de los años 20, está sentada en una sobria butaca, sosteniendo con dulzura a su hija, de no más de dos años, que está echada sobre su regazo, jugando con el lazo del traje de su madre. Ambas miran al espectador, con gesto familiar.
La obra original fue realizada por el pintor y miniaturista austríaco John Nepomuk Ender, quien repite esta misma composición en un retrato de la Archiduquesa Henriette con su hijo primogénito Alberto. El notable éxito que debieron alcanzar estas imágenes, tiernas y cercanas de la familia de los archiduques, motivaría que otros pintores las reprodujeran; en este caso, el también austríaco Ignaz Rungaldier, estuvo muy influenciado por Ender, ya que durante cierta etapa de su carrera copió sus obras de manera habitual. Rungaldier se convertirá después en el retratista predilecto de la aristocracia y la alta sociedad austríaca, debido a las cualidades de su obra, tomada en origen, como vemos, de su compatriota Ender.
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