Foto: Pablo Linés Viñuales

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Museo Museo Nacional del Romanticismo
Inventario CE1460
Clasificación Genérica Fotografía; Objetos varios
Objeto/Documento Cuadro
Autor/a Priego, M. de
Materia/Soporte Cristal
Cabello
Papel
Marco: Madera azul
Cristal
Técnica Pegado
Copia positiva: Albúmina
Marco: Tallado
Pintado
Dimensiones Altura = 34,70 cm; Anchura = 28 cm
Marco: Altura = 41 cm; Anchura = 33,30 cm
Descripción Composición sobre cristal realizada con mechones de cabello formando dos caireles y otro mechón en forma de lazo que los abraza. En el lateral izquierdo, fotografía de una dama de medio cuerpo y de perfil a la izquierda, encuadrada con un mechón.
Marco oval de madera pintado de azul.
La conservación de mechones de cabello humano como recordatorio de un ser querido está documentada desde el Renacimiento. En un principio estos mechones se guardaban en la parte posterior de las joyas u otras piezas. Posteriormente, ya en el siglo XVIII, se comienza a practicar una artesanía de objetos confeccionados con cabellos para recordar a la persona amada, apareciendo en Francia en esta época los primeros gremios de artesanos de cabello. Durante el siglo XIX, este tipo de objetos se identifican con el luto, viviéndose durante el Romanticismo la época de apogeo de las alhajas y composiciones realizadas con pelo. En Gran Bretaña, a consecuencia de la muerte del príncipe Alberto en 1861, estas joyas se hicieron muy populares, ya que la reina viuda, Victoria, desolada por el fallecimiento de su esposo, se impuso un riguroso luto que incluía el ornato con este tipo de aderezos. Esta costumbre se difundirá por toda Europa, ya que a imitación de la citada soberana, un gran número de mujeres van a adoptar estos adornos. Llevar este tipo de alhajas significaba una fuerte relación con la persona a la que pertenecían los cabellos.
Estas obras eran ejecutadas por artesanos que se especializaron en trabajar el pelo. En este sentido, el escritor Benito Pérez Galdós en su obra "La de Bringas", hace alusión a la costumbre de realizar con el cabello de los familiares difuntos piezas decorativas que sirvieran para recordar a la persona fallecida. Surgieron, asimismo, casas y comercios especializados en estos productos de duelo que sobrevivieron aproximadamente hasta 1920.
También en este siglo XIX van a proliferar las publicaciones en las que se mostraban y proponían diseños de joyas y cuadros realizados con cabello. Los modelos para estas labores se presentaban en cuadernos litografiados que alcanzaron una gran divulgación. Uno de los primeros fue el que se editó en París en 1859, firmado por M. Carné, conteniendo 522 muestras. Los motivos decorativos representados en estas composiciones tenían generalmente un carácter simbólico: urnas funerarias, sauces, cipreses, hiedras, cruces, corazones o animales como palomas que representaban el duelo, o la serpiente, animal relacionado con la muerte. Estos motivos podían combinarse, como en este caso, con fotografías del difunto.
Existían diversas técnicas utilizadas en el trabajo del cabello, adaptadas al tipo de composición que se fuera a ejecutar: joyas, cuadros, miniaturas, etc. La técnica empleada en esta obra era la denominada "palette work". En primer lugar había que cepillar y lavar el cabello, separándolo en mechones para proceder, posteriormente, a realizar las diferentes composiciones. A continuación, los mechones de pelo pasaban a sumergirse en agua hirviendo con bórax con el fin de que el cabello adquiriera rigidez, procediendo, por último, a pegarlos sobre el soporte,en este caso de cristal.
Iconografia Retrato individual femenino; Motivos vegetales
Datación 1906[ca]
Contexto Cultural/Estilo Reinado de Alfonso XIII (1886-1931)
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Foto: Pablo Linés Viñuales

Foto: Javier Rodríguez Barrera

Foto: Javier Rodríguez Barrera

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