Foto: Miguel Ángel Otero

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Museo Museo Nacional del Romanticismo
Inventario CE0721
Clasificación Genérica Complementos de indumentaria
Objeto/Documento Sombrilla
Autor/a Verdier
Materia/Soporte Vástago: Marfil
Varillaje: Metal
Empuñadura: Turquesa [Anilla recubierta de turquesas]
Cubierta: Fibra textil
Seda
Técnica Cubierta: Bordado
Gasa
Encaje de bolillos
Vástago: Tallado
Dimensiones Anilla: Anchura = 0,50 cm; Diámetro = 3,80 cm
Contera: Longitud = 9,20 cm
Cubierta: Longitud = 44 cm; Diámetro = 65 cm
Empuñadura: Longitud = 2,50 cm
Varillaje: Longitud = 16 cm
Vástago: Longitud = 57,50 cm
Descripción Sombrilla con cubierta de seda rosa recubierta de gasa blanca con flores de lis bordadas en toda su superficie y volante de encaje de Valenciennes con flores de lis. Interiormente forro de seda rosa. Ocho varillas de oro.Vástago de marfil cilíndrico decorado en su mitad inferior con motivos en losange y pequeñas esferillas de turquesa y empuñadura esférica recubierta de turquesas y diamantes formando motivo estrellado.Contera de marfil.
En el regatón inscripción: "VERDIER".
Anilla metálica recubierta exteriormente por turquesas y con inscripción interior: "PARA MERCEDES DE ALFONSO".
Esta sombrilla, fabricada por Verdier, fue un regalo del rey Alfonso XII a la reina Mercedes.
Verdier puede considerarse uno de los fabricantes de sombrillas más importantes de todo el siglo XIX. Los mangos de sus sombrillas y bastones se consideraban autenticas joyas. Realizados en los más exquisitos materiales como el marfil, con empuñaduras de nácar, oro o piedras preciosas, pasaron a formar parte de los complementos de indumentaria de los principales monarcas, nobles y aristócratas europeos del siglo XIX.
La revista de modas "Petit courier des dames. Modes de Paris" se refiere a este fabricante: " Chez Verdier, el gran fabricante de bastones fustas y sombrillas. Acaba de sustituir el burgués parasol y la vulgar sombrilla por una joya coqueta y elegante, que bajo el nombre de "pequeña marquesa ", ofrece una extensión suficiente para interceptar los rayos del sol y se repliega de manera que no ocupa más que un abanico cuando se lleva en la mano." (Petit courier des dames. Modes de Paris. Vol. 32, 1837. pp.196-197).
La sombrilla fue un complemento indispensable en la indumentaria femenina del siglo XIX. Las mujeres decimonónicas debían tener una piel blanca, símbolo de su status social y para ello se cubrían la cara con la sombrilla y las manos con los guantes.
Este utensilio se generaliza durante todo este siglo, haciéndose inseparable del traje al que acompaña, debiendo elegirse de acuerdo al conjunto de la indumentaria y sobre todo seleccionar un color que sentara bien al rostro, sin olvidar la armonía entre la sombrilla y el sombrero. La edad y el estado civil también determinaron la elección de ciertos colores y tejidos.
Las normas de la elegancia y del decoro a lo largo del siglo XIX se ocuparon de regular el uso de la sombrilla. Junto con el abanico y el pañuelo este adminículo contó con su propio lenguaje: todo un código gestual, expresión de distintos estados del alma e instrumento al servicio de la seducción.
Existían diferentes tipos de sombrilla para los distintos momentos del día: las utilizadas para caminar por la ciudad o para pasear por el campo eran más sencillas y con el mango más largo lo que les permitía usarlas también como bastón. Las sombrillas empleadas para ir en carruaje, pertenecientes al tipo denominado "sombrilla marquesa", eran de tamaño más pequeño y con un mango plegable que permitía orientarlas hacia el sol. Por otro lado, las sombrillas que acompañaban a trajes de vestir estaban realizadas en materiales más lujosos y guarnecidas con suntuosos encajes y bordados.
En relación a los materiales, la seda y el algodón se destinaban para la cubierta, sin olvidar los encajes y aplicaciones de pasamanería. Pero, además, el interior de algunas sombrillas podía forrarse con tejidos de seda o de fino algodón, ocultando todo el entramado. No se trataba de un simple forro, sino que adquiere tanta importancia como la cubierta exterior. El marfil, el hueso, el metal o la madera y el celuloide se empleaban para elaborar los mangos y las empuñaduras. Para la fabricación de varillas, en un principio el material utilizado fue la ballena, pero en 1840 cuando Henry Holland presentó una patente de varillas metálicas, se generalizó el uso del acero en el varillaje.
Iconografia Flor de lis
Datación 1878[ca] (Último tercio del siglo XIX)
Contexto Cultural/Estilo Reinado de Alfonso XII (1875-1885)
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Foto: Miguel Ángel Otero

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